Una leche fermentada con beneficios digestivos,
antibacterianos y antifúngicos. Ayuda a regenerar la flora intestinal, regula
el tránsito intestinal y refuerza el sistema inmune.
Un aliado
para tus defensas
El kéfir es una leche fermentada, tiene una
textura esponjosa y un sabor ligeramente ácido. Es originario del Cáucaso y se
trata de un hongo que en contacto con la leche se fermenta, produce una bebida
espesa con propiedades prebióticas, que aportan una serie de beneficios al
organismo. De hecho, el kéfir está considerado como uno de los más saludables.
Es ideal comenzar a consumir
kéfir en esta época del año, ya que ayuda a reforzar el sistema inmunológico de
las personas. Favorece la digestión, regula el tránsito intestinal y previene
el cáncer de colon. Además, refuerza las defensas frente a infecciones causadas
por virus y bacterias, reduce los niveles de colesterol, mejora la absorción y
asimilación de los nutrientes ingeridos. Contiene potasio, calcio, fósforo y
vitaminas del grupo B.
¿Cómo se
hace kéfir casero y cómo se toma?
Lo primero que hay que hacer es
conseguir unos pocos gránulos de kéfir, hay que introducirlos en un recipiente
de vidrio con un cuarto de litro de leche fresca pasteurizada. Luego dejarlos
reposar a temperatura ambiente al menos 24 horas, aunque para obtener un kéfir
más intenso hay que dejarlo reposar unas 36 horas.
Después de fermentar, se cuelan
los gránulos y se toma el líquido como cualquier otra bebida, se puede endulzar
con stevia o miel. Para seguir haciendo kéfir, basta con enjuagar el recipiente
y volver a verter leche sobre los gránulos.
Fuente:
http://www.puranoticia.cl/noticias/tendencias/el-consumo-de-kefir-y-sus-beneficios-para-el-invierno/2016-03-29/131132.html

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